La hostelería y sus proveedores se encuentran en un mercado hipercompetitivo

La hostelería y sus proveedores se encuentran en un mercado hipercompetitivo

España es un país que, de cara al resto del mundo, destaca por su alegría y por lo que a su gente le gusta salir y disfrutar de su tiempo de ocio. Es cierto que eso, en parte, es algo que va de la mano con nuestro clima, mucho más propicio para ese tipo de actividades que los de muchos de los países de Europa. Salir a un buen bar o restaurante es una de las acciones que preferimos para nuestros fines de semana y eso hace que España sea uno de los países con más negocios hosteleros del mundo.

La competencia que existe en un sector como al que acabamos de hacer referencia es tremenda en nuestro país. Y la competencia que hay en todos los sectores que de un modo o de otro están relacionados con él corren la misma suerte. Uno de ellos es el de la venta de bebidas alcohólicas o de refresco. Existen tantas marcas y tantas variedades de cada bebida que para los negocios ya es muy difícil elegir a qué deben destinar más recursos y a qué menos. Una elección que a buen seguro a muchos les habrá costado varias horas de análisis.

Un artículo publicado en el diario El País en 2016 destacaba que había iniciado lo que se comenzó a conocer la guerra de las cervezas debido a que muchos países habían empezado a aumentar de un modo muy importante la producción de este tipo de producto. La situación ha sido muy similar para bebidas de otro tipo y lo cierto es que en los últimos años la variedad de bebidas que se han incorporado al mercado ha subido de una manera muy importante. Mucho más de lo que nos podemos llegar a imaginar.

Gin tonics, una bebida que nos vuelve locos

En lo que se refiere, por ejemplo, a los gin tonics, la verdad es que nuestro país es una referencia mundial como consecuencia de nuestro consumo. En concreto, y según informó la agencia de noticias Europa Press, España es el tercer país del mundo en lo relativo al consumo de esa bebida, un dato que refleja que, en efecto, a los ciudadanos españoles les gusta aprovechar su tiempo libre, salir y tomarse una copa para reducir el estrés y disfrutar con la familia, los amigos o los compañeros de trabajo.

Esto genera, como es lógico, una competencia brutal en lo relativo a la producción de esta bebida. Existen varias marcas nacionales y del extranjero que se dedican a producir las bebidas necesarias para que puedan ver la luz cócteles de este tipo. Aunque bien es cierto que para el cliente final esto es muy positivo porque se reduce el precio de este tipo de bebidas, la verdad es que para los negocios que se dedican a su producción la competencia es un problema de lo más importante. No salir del mercado es cada día más complicado.

Los bares y restaurantes españoles sufren una competencia brutal en todos los sentidos. Y las marcas de bebida, tres cuartos de lo mismo. El consumo de bebidas alcohólicas y refrescos en nuestro país hace que esa industria sea una de las más atractivas y al mismo tiempo de las más duras. Tanto en el caso de esas industrias como en el de los negocios hosteleros, los detalles importan. Ese es el motivo por el cual, según nos ha contado una entidad como Giona Premium Glass, todos aquellos negocios que guardan relación con la bebida intentan proveer no solo de bebidas de calidad a sus clientes, sino hacerlo en unos copas que destaquen por su enorme calidad.

Esa clase de detalles se ha convertido en imprescindible para tratar de enamorar a una mayor cantidad de público. Lo cierto es que, en un mercado en el que cada vez es más complicado competir, esta clase de cosas ya es empleada por muchas entidades en un intento por crecer y publicitarse. Nadie se olvida de que España es un mercado muy importante en cuanto a lo que tiene que ver con la bebida y que aquí hay que emplear más recursos para convencer.

Dentro de algunos años nos encontraremos con una situación que será similar, si no idéntica. España seguirá siendo importante en el sector y las marcas grandes seguirán conociendo en un sector que estará saturado y que presenta un margen de maniobra muy reducido como consecuencia de la facilidad con la que podemos cambiar de bebida sin que notemos la diferencia. Calidad, precio y detalle serán las mejores armas para competir y para ser diferentes al resto.

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