Clínica

Las clínicas multidisciplinares irrumpen con fuerza.

Las clínicas en las que se prestan varios servicios relacionados con nuestra salud son cada vez más frecuentes en nuestras ciudades. En estas clínicas se ofrecen tratamientos de salud dental, de fisioterapia o de nutrición, impartidos por profesionales cualificados que trabajan en el mismo edificio, realizando una labor inestimable en el cuidado de la salud de la población.

No estamos hablando de una clínica privada que viene a sustituir a un hospital, ni de un consultorio médico. Son clínicas que con frecuencia vienen a reunir un conjunto de disciplinas que no son estrictamente medicina, pero que forman parte del cuidado del cuerpo. Y es que la visión que tenemos de la salud es amplia y recoge varios aspectos.

Los servicios públicos de salud no cubren todas las especialidades. En la atención dental solo se encargan de las extracciones. Solo recurren a la fisioterapia en los procesos de rehabilitación de accidentes o de operaciones quirúrgicas, o solo realizan operaciones de cirugía estética cuando tienen un sentido de reconstrucción, como por ejemplo, tras una mastectomía por cáncer de mama. Ya nos hemos hecho a la idea y lo vemos como algo normal. Sabemos que para ir al dentista tenemos que pagarlo de nuestro bolsillo. Para acudir a un podólogo o a un nutricionista, tenemos que buscarlo por nuestra cuenta, no nos va a derivar nuestro médico de cabecera. Si varios de estos servicios los encontramos en un mismo centro sanitario, nos facilita bastante la búsqueda.

Isabel Jiménez de Madrid lleva acudiendo a una clínica de este tipo con su familia desde hace 10 años, a Icoa, una clínica multidisciplinar con instalaciones en Las Rozas y en el barrio madrileño de Delicias, en la que prestan, entre otros tratamientos, servicios de odontología, fisioterapia y nutrición. Isabel dice que para ellos es su clínica. Cuando tienen cualquier preocupación relacionada con su bienestar físico, saben dónde acudir.

Los gerentes del centro lo ven como un ecosistema sanitario que busca prestar una atención lo más completa posible a sus pacientes, complementaria, en cierta medida, a los servicios médicos tradicionales.

Estos son los servicios que se suelen prestar en este tipo de clínicas:

Salud dental.

La odontología ha llegado a un nivel de especialización impresionante. Cada problema relacionado con nuestra salud bucal o cada tipo de tratamiento está tratado por un especialista diferente. Ya no existe el dentista para todo. Un odontólogo general, el odontólogo de cabecera, como lo podríamos llamar, se encarga de llevar un seguimiento del estado de la dentadura de sus pacientes y de realizar algunos tratamientos genéricos; como extracciones, endodoncias, empastes, etc. Pero cuando tiene que recurrir a tratamientos más específicos o complejos nos deriva a otro especialista, dentro del ámbito de la salud dental.

Así, por ejemplo tenernos a los ortodoncistas que corrigen los problemas relacionados con la alineación de los dientes; a los periodontistas que tratan las enfermedades de las encías o los implantólogos que se encargan de colocar prótesis dentales. Para atender a los niños existe otra especialidad que es la del odontopediatra.

En la actualidad, las clínicas dentales se encargan de resolver otros problemas de salud que no son estrictamente bucales como la apnea del sueño o los trastornos de la articulación temporomandibular (ATM). Esto hace que acudir a una clínica dental multidisciplinar sea como visitar un pequeño hospital dedicado a la salud bucodental. Si este servicio se presta dentro de un centro sanitario más amplio y variado, la impresión de que nuestra salud la dejamos en buenas manos es aún más firme y consistente.

Nutrición.

El control de peso es un problema que preocupa a gran parte de la población. Se calcula que en España alrededor de un 55% de la población adulta tiene problemas de sobrepeso u obesidad. En un 17% de los adultos, el sobrepeso es crónico; es decir, persiste durante años.

Vigilamos nuestro peso por razones estéticas. La llegada del buen tiempo, en la que nos quitamos gran parte de la ropa, suele coincidir con el auge de las dietas milagro. Una dieta que nos va a hacer perder esos kilos de más que hemos cogido en invierno y nos va a permitir lucir un cuerpo espléndido cuando en verano vayamos a la playa. Sin embargo, no debemos olvidar, que por encima de todo, la obesidad es un problema de salud. Un factor de riesgo en la aparición de accidentes cardiovasculares y en el origen de enfermedades crónicas como la diabetes o la osteoporosis.

Como explica el nutricionista Juan Revenga en la revista digital Trendencias, la labor de un nutricionista no es dar trucos para no engordar o facilitar dietas para bajar rápidamente de peso. Su trabajo es más complejo. Se trata de cambiar los hábitos alimenticios para tener una alimentación más sana. A la larga, estos cambios son los que van a lograr que nos mantengamos en nuestro peso adecuado y evitemos muchos riesgos relacionados con nuestra salud.

En el campo de la nutrición hay dos problemas de fondo incrustados en el estilo de vida moderno. Uno de ellos es el sedentarismo. Tendemos a realizar poco ejercicio físico, lo cual hace que no quememos grasa ni hidratos de carbono y que, por tanto, se acumulen en nuestro cuerpo. Por otro lado, seguimos una mala alimentación. Ya sea por gusto, por comodidad o por falta de tiempo, abusamos de alimentos procesados y comidas precocinadas que tienen un efecto negativo sobre nuestro cuerpo. Revertir esta tendencia es el objetivo principal de los nutricionistas.

Fisioterapia. 

Asociamos la fisioterapia con la recuperación de los accidentes, pero, lo cierto es que muchos de los problemas de salud que solemos padecer con frecuencia se pueden resolver con un buen tratamiento de fisioterapia.

Los dolores en las cervicales y dolores de espalda pueden aparecer por malas posturas mantenidas en el tiempo; como no sentarse con la espalda recta cuando estamos trabajando cada día delante del ordenador; o en conductores de vehículos, que pasan horas al volante sin tener la espalda protegida. Un mal gesto a la hora de cargar peso también puede dañar nuestra columna vertebral. Los programas de fisioterapia permiten corregir la postura y fortalecer la musculatura de la espalda, aliviando de manera significativa el dolor.

Recuperar el tono muscular en el suelo pélvico es otro de los trabajos que suelen realizar los fisioterapeutas. A lo largo del embarazo y con el parto, la estructura muscular que sostienen los órganos de la parte baja del abdomen tiende a perder tensión. Además de la imagen de abultamiento en la zona, la distensión del suelo pélvico puede provocar problemas en el control de los esfínteres y dolor vaginal. Los programas de fisioterapia ayudan a recuperar el equilibrio en la zona.

Debes saber que un fisioterapeuta no es un masajista. Es un profesional sanitario con una formación equiparable a la de una enfermera. Por lo que antes de iniciar un tratamiento, efectúa un estudio del paciente y emite un diagnóstico, que le servirá de base para programar las acciones que considere más oportunas.

Con frecuencia, los fisioterapeutas trabajan de manera coordinada con especialistas médicos, como ginecólogos y traumatólogos. Lo que hace que la intervención del fisioterapeuta se realice con todas las garantías sanitarias.

Podología.  

Hoy, la podología es una carrera universitaria de 4 años. Donde se estudian asignaturas como anatomía, biomecánica del pie y farmacia. El podólogo, para poder ejercer, debe tener el título universitario correspondiente y estar colegiado. Esta formación le capacita para poder diagnosticar y tratar las enfermedades del pie.

En estos momentos está prohibido tratar cualquier dolencia en los pies o en los tobillos sin la titulación adecuada. El oficio de callista, esa persona que nos quitaba los callos o que corregía problemas como los juanetes, está perseguido.

El cuidado de los pies es un asunto de capital importancia. Nuestros pies aguantan el peso de todo el cuerpo, y los daños que sufrimos en ellos pueden afectar la movilidad en nuestro día a día y provocar problemas mayores de salud, como descompensación en rodillas y caderas o desviación de columna. Ya que nos obliga a adoptar posiciones forzadas para caminar sin dolor.

Se conocen casos de pacientes que han acudido a tratarse problemas como callosidades en las almohadillas metatarsianas a profesionales no cualificados, y la intervención no solo no ha resuelto la dolencia, sino que le ha provocado problemas mayores.

Entre los tratamientos más habituales que suelen realizar los podólogos se encuentra la quiropodia. Que se encarga de eliminar callosidades, durezas y alteraciones en las uñas de los pies. Además de tratar estas alteraciones por medio de laminación y otros tratamientos mecánicos, pueden recurrir a medios de ortopedia, como la colocación de plantillas especiales, para minimizar el problema y evitar que reaparezca.

La corrección de los juanetes es otra de las intervenciones que suelen realizar habitualmente. Esta malformación en el pie suele causar malestar constante. En algunos casos, solo con calzarse los zapatos, el roce en la protuberancia produce un dolor que impide caminar. En los casos más agudos, el tratamiento de los juanetes puede requerir una intervención quirúrgica.

Medicina estética.

Como señala la página web de la universidad privada Unifranz, la medicina estética ha derivado hacia soluciones no invasivas. Esta es la tendencia dominante, en estos momentos, en esta rama de la medicina.

La cirugía estética se ha visto desplazada por procedimientos que no requieren de grandes intervenciones quirúrgicas como las micro-infiltraciones de ácido hialurónico, de bótox o los bio-regeneradores de colágeno.

El doctor Yuri Molinero, especialista en medicina estética y regenerativa subraya: “Estos tratamientos son más seguros, obtienen excelentes resultados en manos expertas y, justamente, son los pacientes quienes buscan tratamientos menos invasivos, tratamientos que no requieran de una intervención quirúrgica, un ingreso hospitalario y anestesia general.”

La medicina estética está recurriendo a avances tecnológicos que permiten reparar los tejidos y tensar la piel, actuando desde el exterior. Es el caso de las máquinas de radiofrecuencia, que por medio de la proyección dirigida de ondas electromagnéticas se consigue calentar la piel, eliminando las bolsas localizadas de grasa, contraer las células de la epidermis para que se vuelvan más tensas y estimular la producción natural de colágeno.

Los láseres fraccionados consiguen eliminar cicatrices y manchas en la piel con una precisión y una rapidez nunca vista hasta el momento. Por otro lado, las máquinas de luz pulsada, luz LED, logran alcanzar un rejuvenecimiento cutáneo sorprendente en pocas sesiones.

Máquinas y procedimientos parecidos se están utilizando en gabinetes y salones de belleza. Someterse a tratamientos de este tipo en una clínica ofrece al usuario la garantía  de que su salud se va a poner en primer plano.

Aunque son tratamientos no invasivos, una aplicación incorrecta de los mismos puede provocar problemas graves de salud que trascienden el mero ámbito estético.

Posturología.

Una nueva especialidad que vemos en algunas de estas clínicas multidisciplinares es la posturología. La web de divulgación médica Top Doctors defiende que la posturología es una disciplina sanitaria, pero sobre todo es un enfoque global, que considera la postura general del cuerpo como causa o factor de muchos de los dolores musculares que padecemos en el día a día.

La posturología busca corregir la postura general del cuerpo cuando caminamos, cuando estamos de pie o cuando permanecemos tiempo, sentados. El cuerpo debe mantener una posición erguida y equilibrada que proteja los músculos y las estructuras óseas.

Un desequilibrio en la postura genera problemas en diferentes partes del cuerpo. Así, por ejemplo, no `plantar la suela del pie completa al caminar puede provocar perturbaciones en la rodilla y rotación en la cadera.

Para los posturólogos hay cuatro elementos que contribuyen a la postura general del cuerpo: los pies, los ojos, la mandíbula y la piel.

La posturología parte de un estudio del paciente y de formular un diagnóstico, pero su tratamiento suele ser multidisciplinar, no se limita a recetar medios ortopédicos. Dependiendo de cada caso puede requerir la intervención de un fisioterapeuta, de un podólogo o de un cirujano maxilar.

Reunir en un solo centro una gama de especialidades de este tipo permite llevar adelante tratamientos cruzados en los que intervienen varios especialistas y ofrecen una solución más personalizada y completa a los problemas del paciente.

Compartir post:

Entradas relacionadas

Scroll al inicio