Mentor

La ventaja de contar con un mentor.

Muchos emprendedores recurren a servicios de apoyo externo; coach o mentoría, sobre todo si acaban de empezar, si se introducen en un nuevo nicho o realizan tareas que nunca habían hecho antes. Hoy, con la debida formación, cualquier proyecto se puede llevar a cabo; eso sí, contar con un coach o mentor te ahorra mucho tiempo, y ante todo, evita que caigas en los errores del principiante. Mentor y coach no son lo mismo. En este artículo te vamos a contar en qué se diferencian y por qué, desde mi punto de vista, el mentor es más ventajoso.

A raíz del programa “Pesadilla en la cocina”, que se emitió durante 9 temporadas, el chef Alberto Chicote manifestó en varias entrevistas que en la hostelería española hay un problema de falta de preparación y de experiencia. No en todos los casos, pero como vimos en su programa, hay gente que sabe cocinar o piensa sabe hacerlo y abre un restaurante. Pero llevar un negocio para dar de comer a 50 personas al día no es lo mismo que cocinar para los amigos. Aunque tenía formato de “Reality”, en cierto modo, Chicote actuaba de mentor.

El problema de la falta de preparación no es exclusivo de la hostelería. Afecta, en general, al mundo del emprendimiento y de la empresa. Una noticia difundida por Europa Press manifiesta que un 85% de la población española opina que no es fácil emprender. Aunque está el incentivo de los posibles beneficios económicos, ponerse a emprender implica pasar a un terreno de incertidumbre donde no está garantizada la estabilidad económica. Esto se da en un escenario donde, muchas veces, el emprendedor ha comprometido recursos propios o ajenos, para poner en marcha su idea. Razón, por la cual, muchos emprendedores buscan una red, o un catalizador, en los servicios de coach y de mentoría.

Mucho talento, demasiadas barreras.

El Observatorio del Emprendimiento en España (OEE) publicó un post en LinkedIn en el que ponía de manifiesto como la alta preparación de la juventud española actual no se corresponde con su iniciativa empresarial.

Según datos del informe internacional GEM, que analiza el panorama empresarial en 51 países distintos, el emprendimiento en España se ha reservado a personas de mediana edad o  edad avanzada. El 80% de los nuevos negocios que se emprendieron en el 2025, lo hicieron personas de más de 35 años. Dato que se repite del año anterior.

El informe del observatorio fija tres barreras a la hora de emprender: la falta de financiación, la excesiva burocracia, y la inseguridad o baja percepción de oportunidades.

Curiosamente, según la investigación de este observatorio, solo el 10,6% de los proyectos se abandonaron por falta de financiación. Este es un dato chocante, puesto que se piensa que la falta de recursos financieros suele ser uno de los principales escoyos para emprender.

Un 51% de los emprendedores ven en la excesiva burocracia y en la carga fiscal uno de los factores más desalentadores. Es cierto que las administraciones públicas ejercen un control, tal vez algo excesivo, en procesos como la legalización de una empresa o el inicio de una actividad profesional. Empezar a producir implica pagar impuestos. Esta dinámica suele aturdir a los emprendedores, que muchas veces no saben moverse o no se sienten a gusto entre tantos papeles. Pero para eso, ya están las asesorías, que son de suma ayuda para el emprendedor.

El problema principal lo encontramos en la intención estancada. Un 77% de los emprendedores de entre 18 y 24 años no ven claro el emprendimiento. No porque no estén seguros de su idea de negocio, sino porque les faltan herramientas para materializarla en la práctica.

El post del observatorio concluye con la necesidad de construir sistemas que acompañen el talento joven para que se transforme en un emprendimiento exitoso. Función que cumple el coach y el mentor.

La opción del coach.

Coach es un anglicismo que significa “entrenador”. Es un profesional externo que ayuda a otro profesional, emprendedor o directivo a conquistar sus metas. Para ello, consensúa con él una hoja de ruta, le fija etapas y se preocupa porque el cliente las cumpla.

Es una metodología del deporte que se aplica al mundo de la empresa y, a otro nivel, al del crecimiento personal. Se empezó a poner en marcha en las grandes empresas norteamericanas a finales del siglo XX y se ha ido extendiendo por todo el planeta. Haciendo un símil, es como si el emprendedor tuviera a su servicio un entrenador personal, pero ya no para hacer una rutina en el gimnasio, sino para realizar su actividad económica o empresarial.

El blog de BBVA – México resalta que el coaching empresarial reporta beneficios en el fortalecimiento del liderazgo, en la toma de decisiones y en motivación y productividad.

A la hora de dirigir un equipo, la mentalidad es fundamental. El directivo debe tener claro que está capacitado para hacerlo. Si él no se valora, no le van a valorar sus subalternos. La inseguridad y el síndrome del impostor (pensar que uno no va a estar a la altura del reto) son unas de las principales barreras mentales.

Aquí el coach puede ayudar al empresario o emprendedor. Trabajando para que adquiera una mentalidad ganadora y un talante resolutivo que le ayude a solventar los problemas que vayan surgiendo en el camino.

Debes partir de que el coach, necesariamente, no tiene por qué ser un profesional del sector. Puede ser alguien ajeno, incluso al mundo de la empresa.

La figura del mentor.   

Aunque se tiende a confundir, el mentor es una figura completamente distinta a la del coach. El mentor sí es un profesional del sector, o una persona que ha vivido una situación parecida a la que está atravesando su pupilo, y lo que hace es poner a su disposición toda su experiencia.

Toni Sánchez, un empresario con más de 3 décadas de experiencia dirigiendo y poniendo en marcha empresas, y que en la actualidad ayuda a otros emprendedores a levantar sus proyectos, opina que el mentor debe ser una persona que ya ha recorrido el camino, y que ofrece su conocimiento para que otros lo hagan.

Para emprender es importante la mentalidad, pero no es lo único. Si no caemos en el voluntarismo. La voluntad no remueve montañas. Para hacerlo necesitas herramientas: una pala, explosivos o aquello que te permita ir a sortear los obstáculos.

Si nos ceñimos al campo de la empresa, la mayor parte de los empresarios han tenido éxitos, pero también fracasos. De los fracasos han aprendido. Si te apoyas en uno de estos empresarios como mentor, evitarás cometer los errores que él cometió en su momento, y te beneficiarás de las conclusiones que ha sacado de sus aciertos.

El emprendimiento, como cualquier proyecto, se desarrolla pegado al terreno. Se va construyendo día a día. Y en ese proceso van surgiendo problemas y retos concretos a los que el emprendedor debe dar solución.

Hay que señalar que el mentor no resuelve los problemas a su pupilo. Sus problemas debe resolverlos él. Pero sí le da las herramientas, los tips, basados en su experiencia para que los afronte con éxito.

Desde mi punto de vista, es un apoyo más natural, y con más fundamento que el que ofrece el coach.

Las diferencias entre el coach y el mentor.

Vamos a sintetizar en puntos lo que hemos visto hasta ahora. Estos son los aspectos que diferencian a un mentor de un coach:

  • Experiencia profesional. El mentor suele ser una persona con una amplia trayectoria en el sector o en puestos de responsabilidad, que comparte conocimientos adquiridos a lo largo de su carrera profesional. El coach, en cambio, no necesita haber trabajado específicamente en el área del cliente, ya que su función se centra más en facilitar el desarrollo personal y profesional.
  • Transmisión de conocimientos frente a acompañamiento.
    El mentor aconseja, orienta y comparte experiencias concretas para ayudar en la toma de decisiones. El coach trabaja más a través de ejercicios enfocados en que su cliente adopte una serie de habilidades que pueden tener utilidad en su trabajo.
  • Relación más directiva o más reflexiva. En la mentoría es habitual que el mentor sugiera caminos, estrategias o soluciones basadas en su experiencia. El coaching suele evitar las recomendaciones directas y prioriza la reflexión, metiéndose menos en lo concreto.
  • Objetivo principal. La mentoría suele enfocarse en el crecimiento profesional, en llevar a buen término un proyecto. El coaching busca potenciar habilidades o superar bloqueos personales y profesionales.
  • Duración de la relación. La relación entre mentor y el pupilo suele ser más larga y cercana en el tiempo. En el coaching, normalmente se trabaja con objetivos específicos y procesos delimitados.
  • Enfoque práctico frente a enfoque de desarrollo. El mentor aporta una visión práctica basada en situaciones reales por las que él ha pasado, o de las que tiene conocimiento. El coach pone más atención en competencias como comunicación, motivación, gestión emocional, liderazgo.
  • Tipo de aprendizaje. Con un mentor se aprende mucho de la experiencia ajena y de consejos concretos. Con un coach, el aprendizaje surge principalmente del autoconocimiento y de la toma de conciencia.

La mentoría en la cultura.

Como periodista que ha hecho sus pinitos en la literatura me he encontrado personas que sentían la necesidad de escribir y publicar un libro o que se lo habían planteado como un proyecto personal.

La idea la tenían, pero andaban un poco perdidos sobre cómo materializarla o como publicar o autopublicar ese manuscrito que ya tenían escrito.

Conozco escritores que trabajan como mentores literarios y yo, alguna vez me he visto envuelto en esa situación.

Como escritores, incluso como periodistas, hemos vivido en primera persona el bloqueo creativo y el síndrome de la página en blanco. Y hemos adquirido herramientas para afrontarlo. Somos conscientes de que en la literatura y en el arte no existe la inspiración, la base de todo está en el trabajo sistemático. Como decía Picasso, si la inspiración viene, que me coja trabajando. Por tanto, podemos ayudar a personas que no están tan curtidas en este campo a que vayan dando forma a su manuscrito.

En el paso de la publicación, existe la idea de que llevas un manuscrito a una editorial y te lo publican de inmediato. Esto es falso. El primer manuscrito debe pasar por todo un proceso de revisión y corrección profesional para pulirlo. Debe haber sido revisado por un corrector orto-tipográfico y de estilo. Cuanto más trabajo hayas adelantado, más sencillo será publicarlo. Del mismo modo, cuando envías el borrador a una editorial debe ir acompañado de una carta de presentación, en la que explicas brevemente de que va tu libro y por qué has pensado en ellos para que te lo publiquen. No está de más añadir una breve biografía del autor.

Todo esto son cosas que como ya las hemos vivido, podemos compartirlas con los escritores noveles. En cierto modo, esta mentoría tiene puntos en común con la que se aplica en el mundo de la empresa.

La mentoría empresarial.  

Siempre que se pueda, es recomendable contar con un mentor cuando emprendes por primera vez.

Algunos estudiantes, cuando terminan una carrera optan por el autoempleo. Es la impulsividad de la juventud. Tienen ideas innovadoras y quieren ponerlas en marcha. De la idea al hecho, como dice el refrán, hay un trecho. La materialización de un proyecto se enfrenta a problemas materiales concretos que el emprendedor desconoce, puesto que nunca se ha enfrentado a ellos. La formación, tanto universitaria, como de F.P., no da un conocimiento completo de la realidad en el panorama productivo. No es solo prestar un servicio o crear un producto. Hay que montar una sociedad mercantil  o legaliza la actividad (darse de alta como autónomo) para poder hacerlo. Debes vender la idea para captar clientes. Cosas, que el recién titulado desconoce. Tener a su lado alguien con experiencia allana bastante el camino.

Esta es la ventaja de tener un mentor a tu lado. El emprendimiento, aunque es bonito, no es un camino de rosas.

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